Tres Pasos Duraderos Para la Sanidad Emocional

Por Joyce Meyer

Tres Pasos Duraderos Para la Sanidad Emocional

Hoy en día, hay muchas personas en todo el mundo que luchan en la vida con daños emocionales. Han aguantado muchas cosas negativas, causando un daño incalculable que necesita ser tratado. Pero con demasiada frecuencia, estas heridas son simplemente echadas bajo la alfombra en un intento para hacer que desaparezcan.

A través de mis propias experiencias de vida y de muchos años ayudando a los demás a través de este proceso, he descubierto que, aunque Dios quiere ayudar a aquellos que realmente quieren sanidad emocional, hay algunos pasos muy importantes que ellos deben tomar por sí mismos. Si deseas recibir sanación emocional, uno de los primeros pasos que debes tomar es enfrentar la verdad. No se puedes libre mientras vivas en la negación. No puedes pretender que ciertas cosas negativas no te sucedieron.

Me he dado cuenta de que somos expertos en construir muros y guardar las cosas en las oscuras esquinas, fingiendo que nunca sucedieron.

Pasé los primeros dieciocho años de mi vida en un ambiente abusivo, pero tan pronto como salí de esa situación, actué como si nada hubiera pasado. Nunca le conté a nadie lo que me había pasado en mi vida privada.

¿Por qué no queremos sacar esas cosas a la luz? Tenemos miedo de lo que la gente vaya a pensar. Tenemos miedo de ser rechazados, incomprendidos, o no amados por aquellos que nos importan o que podrían tener una opinión diferente de nosotros si realmente supieran todo sobre nosotros.

El siguiente paso hacia la sanación emocional es confesar tus faltas. Creo que eventualmente compartir habrá tiempo para compartir con alguien las cosas que nos han ocurrido en nuestras vidas. Cuando se verbaliza esto a otra persona, pasan maravillas en nosotros, pero usa la sabiduría. Elige a alguien en quien confíes. Asegúrate de que, cuando compartas tu historia con otra persona, no simplemente pongas tu carga sobre los hombros de esa persona. Además, no vayas excavar demasiado, tratando de desenterrar viejas heridas y ofensas que han sido enterradas y olvidadas.

Cuando por fin tuve el coraje de compartir con alguien lo que había sucedido en el comienzo de mi vida, en realidad empecé a temblar violentamente de miedo. Fue una reacción emocional a las cosas que había guardado enterrado dentro de mí durante tanto tiempo. Ahora, cuando hablo de mi pasado, es como si estuviera hablando de los problemas de otra persona. Porque he sido sanada y restaurada, mi pasado ya no me molesta.

Finalmente, debes asumir cierta responsabilidad personal. Algunas personas están atrapadas en la negación, temerosas de lo que podría suceder si otros descubren la verdad. Pero siempre y cuando nieguen el pasado, nunca serán libres de él.

Nadie puede ser liberado de un problema hasta que esté dispuesto a admitir que tienen uno. Un alcohólico, drogadicto o cualquier persona que ha perdido el control de su vida está condenado a sufrir hasta que puedan decir, “tengo un problema, y necesito ayuda con ello.”

A pesar de que nuestros problemas pueden haber llegado sobre nosotros en contra de nuestra voluntad, no tenemos excusa para permitir que el problema persista, crezca e incluso tome el control de toda nuestra vida. Nuestras experiencias pasadas pueden habernos hecho de la manera que somos, pero no tenemos que permanecer así. Podemos tomar la iniciativa tomando medidas positivas para cambiar las cosas, y podemos pedir la ayuda de Dios. Sea cual sea tu problema, enfréntalo, considera confesarlo a un amigo de confianza y luego admitirlo a ti mismo.

Enfrentarte a la verdad, ¡puede ser el comienzo de una vida más feliz!

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