Vestirse Para la Batalla

Por Joyce Meyer

Vestirse Para la Batalla

Como hijos de Dios, tenemos poder y autoridad sobre el diablo. Y debemos usar ese poder y autoridad para el bien … y para el servicio a los demás. Eso casi suena como algo que se podría decir acerca de un superhéroe, ¿no?

Me recuerda a una carta que una vez recibí de una mujer, contándome acerca de su hijo de cuatro años y sus primos jugando un día juntos. Todos fingían ser superhéroes. Uno de ellos exclamó: “¡Soy Superman!” La otra dijo: “¡Soy Superwoman!” Y esta señora decía que su hijo manejaba orgullosamente su imaginaria espada y proclamaba: “¡Soy Joyce Meyer!”

¡Qué elogio al Cristo en mí! Ese niño vio algo en mí que él pensó que era “súper” y quería imitarlo. Lo que él vio es simplemente el resultado de la obra que Dios ha hecho en mi vida a través de Su Espíritu Santo. ¡Y es interesante que, mientras que el traje de superhéroes de otros niños incluía una capa, su pequeña arma era una espada! (Ver Efesios 6:17.)

A menudo nos llaman soldados en la Palabra de Dios. Los soldados están bien entrenados en combate; Llevan todo tipo de equipos de ofensiva, así como defensivos, y se les enseña a estar vigilantes, alertas y conscientes.

No importa si nos vemos como soldados o superhéroes o lo que sea, nuestra guerra es espiritual. Y nuestras armas y armadura también son espirituales.

Haciendo Guerra a la Manera de Dios

En esta guerra espiritual, luchamos en el campo de batalla de la mente. Todos los días estamos sujetos a ataques incesantes en nuestros pensamientos, tales como preocupación, miedo, duda y otras inquietudes. El diablo está detrás de muchos de nuestros problemas, y algunos los creamos nosotros mismos.

Pero Efesios 6:11 nos dice que nos pongamos toda la armadura de Dios, para que podamos tomar posición contra los planes del diablo. Nuestros pensamientos son muy importantes en esta guerra … lo que pensamos de nosotros mismos, así como lo que pensamos de los demás o de nuestras circunstancias. La razón es que nuestra lucha no es contra la carne y la sangre, sino contra los gobernantes, contra las autoridades, contra los poderes de este mundo oscuro y contra las fuerzas espirituales del mal en los reinos celestiales.

Así, mientras el diablo pueda tener poder … tenemos el poder y la autoridad de Jesucristo que obra en nosotros por Su Santo Espíritu. Nuestro trabajo es llegar a conocer a Dios por nosotros mismos… saber quiénes somos en Él … y el poder que está disponible para nosotros a través de Él. Necesitamos aprender a seguir al Espíritu Santo, porque Él quiere guiarnos en nuestras batallas individuales de acuerdo a lo que es correcto para cada uno de nosotros. Dios está de nuestro lado … ¡y eso ya nos hace más que vencedores en Él! (Ver Romanos 8:31, 37.)

Qué Usar y Qué no Usar Para la Batalla

En esta guerra, hay equipamiento para la ofensiva y la defensiva. Con nuestras armas luchamos contra el enemigo. Y estamos protegidos de él por nuestra armadura. Ambas son de vital importancia para nuestro éxito.

Colosenses 3: 12-14 NVI dice: Por lo tanto, como escogidos de Dios, santos y amados, revístanse de afecto entrañable y de bondad, humildad, amabilidad y paciencia, de modo que se toleren unos a otros y se perdonen si alguno tiene queja contra otro. Así como el Señor los perdonó, perdonen también ustedes.  14 Por encima de todo, vístanse de amor, que es el vínculo perfecto.

Estos versículos revelan las armas y la armadura de nuestra guerra espiritual. Derrotamos la táctica del enemigo cada vez que perdonamos en lugar de guardar rencor … tener paciencia con alguien en lugar de apresurarlo… hablar con humildad en lugar hablar con arrogancia.

Efesios 4:25 nos dice que, Por lo tanto, dejando la mentira, hable cada uno a su prójimo con la verdad, porque todos somos miembros de un mismo cuerpo. El versículo 31 continúa diciendo: Abandonen toda amargura, ira y enojo, gritos y calumnias, y toda forma de malicia. Estas son cosas que nos obstaculizarán y nos pesarán en la vida, y ciertamente una batalla espiritual.

El Plan de Batalla

La clave es aprender a cooperar con el Espíritu Santo mientras Él te conduce de acuerdo a Su propósito y plan para tu vida. Sepan que todo lo que Él les pida, Él les proveerá el camino para que lo logren. Dios te ungirá y también lo que Él puso en tu mano. En otras palabras, cada uno de nosotros tiene nuestras propias batallas para luchar. No puedes usar la armadura de otra persona; tú debes usar las tuyas propias.

Así que, aprieta tu cinturón de la Verdad. En otras palabras, aprende y conoce la verdad de la Palabra de Dios … especialmente lo que Su Palabra dice acerca de ti. Entonces haz lo que sabes hacer… haz lo que puedas … y Dios hará lo que no puedas. No te preocupes tanto por el cómo … ¡confía en Dios para que haga lo que es justo para ti!

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