Abuso y El Milagro de la Recuperación

Por Joyce Meyer

Abuso y El Milagro de la Recuperación

Durante mi infancia fui abusada sexual, emocional, verbal y físicamente. Muchos de ustedes también han sido maltratados, o han tratado con alguien que viene de un pasado abusivo y disfuncional.

¿Qué significa abuso? Significa “maltratar, utilizar indebidamente, lesionar mediante malos tratos”. Los efectos del abuso pueden ser devastadores y duraderos. Muchas personas nunca se recuperan de ello. Permíteme darte una breve definición de los cuatro tipos de abuso.

Abuso sexual: considerado como el más degradante y ofensivo; consiste en violación, abuso sexual, incesto, exhibicionismo, y la obscenidad.

Abuso emocional: consiste en negar atención, toques amorosos y palabras de aceptación. El amor sólo se da basado en el desempeño aceptable. El abandono es un tipo de abuso emocional y puede ocurrir cuando uno o ambos padres abandonan al niño física o mentalmente. Los adultos también pueden experimentar el abandono si las personas importantes en sus vidas les dejan de repente o violentamente.

Abuso verbal: puede ser expresado o silencioso. Expresado: se manifiesta con palabras agresivas, que dicen que eres defectuoso o inaceptable. Silencioso: se calla y retiene palabras cariñosas de ánimo y aceptación que ayudan a un desarrollo apropiado.

Abuso físico: consiste en golpes, injusta disciplina, estar encerrado en armarios o cuartos oscuros y privar a la persona de sus alimentos.

Aunque yo aparentemente parecía funcionar normalmente en la sociedad, tenía múltiples problemas internos y complicados trastornos de la personalidad. Había varias cosas sucediendo en mí en ese momento, que me impidieron recibir y experimentar la justicia, la paz y el gozo del reino de Dios (ver Romanos 14:17). Pero Jesús vino para que pudiéramos tener y disfrutar de la vida en el reino.

Yo estaba tan amargada por mi pasado y tenía una espina en mi corazón, lo que me hizo tener la actitud de que todo el mundo me debía un trato preferencial. Yo sentía mucha lastima de mi misma, especialmente si las cosas no salían a mi manera. Yo era controladora, manipuladora, temerosa, insegura y áspera. Yo era simplemente alguien con quien era difícil de llevarse bien y a menudo francamente desagradable. Yo era crítica, suspicaz y muy negativa. Experimenté mucha culpa y condenación. Yo tenía una naturaleza basada en la vergüenza; por lo tanto, todo lo que intenté era toxico. Como no me gustaba quién era, pasé muchos años tratando de ser como alguien más. ¡Estoy segura de que te podrás imaginar de que hablo! Yo era un desastre.

Ahora, lo que estoy a punto de decir es importante. Nací de nuevo y me involucré activamente en la iglesia. Asistíamos regularmente a la iglesia y hacíamos trabajos en la iglesia. Nuestras vidas giraban alrededor de la iglesia, pero yo no estaba obteniendo la victoria sobre mis problemas. De hecho, la parte realmente triste fue que ni siquiera entendía que tenía un problema. Pensé que todos los demás tenían un problema y si ellos cambiaban, yo sería feliz.

En 1976, recibí el bautismo del Espíritu Santo. Hechos 1: 8 habla de recibir el poder de Dios para ser sus testigos. Observa que no dice hacer testigos, sino ser testigos. La Biblia dice que debemos ser epístolas vivientes y ser leídas por todos los hombres (ver 2 Corintios 3: 2), la luz en un mundo de oscuridad y la sal de la tierra (ver Mateo 5: 13-14). Hacerlo es una cosa diferente a serlo. En mi vida exterior brillaba, pero mi vida interior era una ruina. Muy a menudo la confusión interna explotaba, y entonces todo el mundo podía ver que no era exactamente lo que parecía ser.

El derramamiento del Espíritu Santo en mi vida me dio un verdadero amor por la Palabra de Dios y una habilidad para entenderla como nunca antes. 2 Corintios 3:18 dice que mirar la Palabra de Dios es como mirar en un espejo que nos transforma en Su imagen de gloria en gloria. He estado cambiando desde entonces. He cambiado, cambiado y cambiado. ¡Y todavía estoy cambiando! La mayoría de esos problemas se han ido por completo, y el resto sólo brota de vez en cuando. Incluso me veo diferente, más joven, más feliz, más tranquila.

2 Corintios 5:17 dice que, si alguno está en Cristo, es una criatura nueva; las cosas viejas han pasado; y todas las cosas son hechas nuevas. Pero eso realmente no significa que todo lo que haya pasado se desvanezca. La Biblia Ampliada lo dice de esta manera: ¡He aquí, lo fresco y lo nuevo ha llegado! En otras palabras, sin Jesús no hay esperanza para lo nuevo de la vida. El pasado siempre afecta el futuro sin el poder de Dios para vencerlo. Pero incluso con Jesús, no somos automáticamente libres del pasado. Cuando lo fresco y lo nuevo llegan, hay oportunidad de ser libre. Pero debemos dar a la Palabra de Dios un lugar exaltado en nuestras vidas. Debemos encarar la verdad tal como ella nos es revelada en Su Palabra, y entonces la verdad nos liberará a medida que se actúa sobre ella.

¡Quiero animarte a seguir insistente! Filipenses 1: 6 dice que El que ha comenzado la buena obra en ti es capaz de llevarlo a cabo. Seguirás cambiando si permaneces en la Palabra de Dios y continúes mirando a Jesús, que es el autor y el consumador de tu fe (ver Hebreos 12: 2). Ahora estoy disfrutando del reino viviendo de justicia, paz y gozo en el Espíritu Santo.

“No importa lo que hayas experimentado en tu pasado o todos los problemas que tengas. ¡Dios hará un milagro para ti, Él te cambiará conforme a la imagen de Jesucristo y te dará una nueva vida digna de ser vivida!”-Joyce

 

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