Cómo encontrar la libertad de la inseguridad

Cómo encontrar la libertad de la inseguridad

Hoy tenemos una epidemia de personas inseguras. Muchas personas tienen una crisis de identidad porque realmente no saben quiénes son y basan su valor y dignidad en cosas equivocadas como: lo qué hacen, cómo se ven, a quién conocen, qué saben o qué poseen.

¿Qué piensas de ti mismo? ¿Cómo te sientes acerca de ti? ¿Alguna vez te has comparado con otras personas y te sientes menospreciado si no puedes hacer lo que ellos pueden hacer o ser como ellos? ¿Alguna vez has dicho “Me gustaría parecerme a ella” o “Me gustaría tener lo que ellos tienen” o “Me gustaría poder hacer lo que tú haces”?

Cada persona en ocasiones experimenta inseguridad. Yo sé lo que es sentirse inferior a los demás e inseguro de mí mismo. Crecí en un ambiente hogareño inestable y volátil, nunca me sentí segura y protegida durante toda mi infancia. Por eso es muy importante para mí ahora sentirme segura en mi vida.

La buena noticia es que no tenemos que vivir vidas inseguras porque es la voluntad de Dios que seamos muy seguros y que no vivamos con miedo. Fuimos creados para sentirnos seguros, protegidos, valientes y con confianza en nosotros mismos; es parte de nuestro ADN espiritual como creyentes nacidos de nuevo en Cristo. Pero la clave para vivir una vida segura en Cristo es saber quién eres en Cristo, recibiendo realmente para ti el amor de Dios, y basar tu valor en lo que Dios dice que eres, no en lo que tu hagas.

Una cosa que realmente me ayudó a obtener una revelación acerca de esto es Isaías 54:17: Ningún arma forjada contra ti prosperará, y condenarás toda lengua que se alce contra ti en juicio. Esta es la herencia de los siervos del Señor…

Esta escritura claramente establece que, como siervos e hijos de Dios, es parte de nuestra herencia, adquirida de sangre a través de nuestra relación con Jesucristo, que está segura. Somos coherederos con Jesús y todo lo Él que tiene, nosotros lo tenemos. Pero tenemos que tomarlo por fe, lo que significa que lo creemos antes de verlo. Y dado que creemos en lo que decimos sobre nosotros mismos más de lo que otros dicen, cada uno de nosotros debe hablar lo que dice la Biblia acerca de nosotros como hijos de Dios para vencer la oposición negativa y derrotada en el mundo que quiere que nos veamos comparados con los demás, no por lo que somos en Cristo.

Otra cosa sobre la que yo necesitaba revelación era acerca del amor de Dios por mí. El primer mensaje que prediqué en mi ministerio público fue sobre el amor de Dios por nosotros. Realmente no quería hacerlo porque sentía que no era un nuevo mensaje poderoso y la gente ya sabía que Dios les ama. Pero el Señor estampó en mi corazón que muchas personas no entienden Su amor por ellos, y si lo hicieran, actuarían de una manera muy diferente a como lo hacen. No se verían atrapados en la competencia, no se compararían con los demás,

no tendrían miedo a sus errores ni tendrían miedo de admitir sus debilidades si estuvieran seguros del amor de Dios.

1 Juan 4:18 Dice: Sino que el amor perfecto echa fuera el temor.

Esto me abrió los ojos al hecho de que yo era una de esas personas. Así que, para el año siguiente, enfoqué mi estudio bíblico en el amor de Dios y durante ese tiempo, recibí mi propia revelación personal del amor incondicional de Dios y Su aceptación por mí.

Obtener una revelación del amor incondicional de Dios me ayudó a comprender que mi valor se basa en el hecho de que soy una hija de Dios, no por lo que hago. Esto es muy importante porque si creemos que Dios nos ama basado en lo que hacemos o en lo bien que lo hacemos, nunca estaremos verdaderamente seguros y estables en nuestra relación con Él.

A veces tuve que recordarme que no soy El Ministerio Joyce Meyer. Yo soy más que este ministerio. Y si llega un momento en el que Dios me pida que no siga más con este ministerio, yo seré tan importante y valiosa para Él como lo soy ahora.

Lo misma verdad es para ti. No importa lo que hagas para ganarte la vida, sea que seas soltero o casado, tengas hijos o no, tengas buena educación, seas rico o pobre, tú eres tan importante para Dios como los demás. Todos somos igualmente valiosos para Dios.

Dios es amor. ¡Y Él realmente te ama! Oro para que experimentes el amor de Dios todos los días de tu vida. Entonces puedas tener la vida de paz, alegría y seguridad verdadera que Él ha planeado para ti.

“Dios quiere que seas bendecido, pero Él no quiere que tú lo intentes por ti mismo. Él no quiere que busques cosas o te adelantes a Él. Dios nos dice en Mateo 6:33 Más bien, busquen primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas les serán añadidas.”

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