Superando El Dolor y La Soledad

Superando El Dolor y La Soledad

Me han dicho que el problema número uno que enfrentan hoy en día las personas es el duelo y la soledad. La gente tropieza con grandes pérdidas en sus vidas y lamentablemente muchos nunca los superan. Cuando ocurre una tragedia y el dolor parece insoportable, satanás ve una oportunidad para intentar de llevar a una persona o una familia a la esclavitud permanente. La muerte de un ser querido, el divorcio o la ruptura de una relación cercana pueden causar dolor y la mayoría de las personas atraviesan un proceso de duelo. La clave para la victoria es comprender la diferencia entre un proceso de duelo normal y equilibrado y un espíritu de duelo que tratará de atar a la persona que lo sufre. Uno de ellos ayuda a la persona afligida a mejorar con el paso del tiempo; el otro hace que empeore y se hunda más y más en el pozo de la desesperación.

Creo que una de las razones por las que las personas especialmente los cristianos, se esclavizan durante estos tiempos difíciles es la falta de comprensión sobre el proceso de duelo. Este proceso es una sucesión de eventos que pueden ocurrir en la vida de una persona cuando de repente ya no existe algo o alguien que signifique mucho para ellos. Obviamente, no todos experimentan lo mismo en el mismo grado, pero tenemos emociones que pueden estar heridas y lastimadas y que deben ser sanadas. La sanación es un proceso por el cual Dios guía a Sus hijos paso a paso, a menos que Él realice un milagro.

La conmoción y la negación son dos de las primeras cosas que una persona puede encontrar cuando ocurre una tragedia. En realidad, Dios las usa para protegernos de la devastación. Para dar un ejemplo, mira los amortiguadores de un automóvil. Están diseñados para amortiguar el vehículo de golpes inesperados en la carretera. Sin ellos, el automóvil se haría pedazos por los violentos golpes que se producen durante sus viajes. Las personas suelen ser de la misma manera. Estamos viajando por el camino de la vida y la mayoría de las veces no estamos esperando baches o desniveles. Entonces, cuando estos aparecen repentinamente, no estamos listos para ello. El Espíritu Santo, nuestro “amortiguador de choque” dado por Dios, amortigua el golpe hasta que podamos reajustar y adaptar nuestro pensamiento para acomodar el cambio repentino en el viaje. La conmoción y la negación son normales si son temporales; sin embargo, se convierten en un problema importante si las personas se niegan permanentemente a enfrentar la realidad y aprenden a lidiar con ello.

Lo siguiente que la gente suele sentir es rabia consigo mismos. Empiezan a pensar en cosas que desearían o no hubieran hecho que pudieron haber mejorado la situación o incluso haberla prevenido por completo. Satanás quiere que vivamos con remordimientos. No existe alguien que no dijera: “¡Ojalá no hubiera hecho eso!” o “Ojalá hubiera hecho esto.” Satanás busca echar la culpa, con la intención de arrojarnos a una vida de culpa, condena y odio hacia nosotros mismos.

El apóstol Pablo declaró en Filipenses 3:13, … una cosa hago: olvidando lo que queda atrás y esforzándome por alcanzar lo que está delante. La palabra “esforzándome” en la Biblia amplificada (disponible solo en inglés) quiere decir que siempre que tengamos que seguir adelante, habrá oposición del enemigo.

Los finales siempre traen nuevos comienzos. Satanás se esfuerza por mantenernos fuera del nuevo lugar que Dios ha preparado. Él quiere atraparnos en el pasado y hacer que vivamos en una miseria permanente, que es lo que hará la rabia y la culpa.

También las personas pueden experimentar enojo con la persona que los dejó, incluso si murieron. Mi tía me dijo que después de que mi tío murió, ella golpeaba la almohada por la noche y le gritaba: “¿Por qué me dejaste?” Obviamente, su intelecto sabía que él no la había dejado a propósito, pero sus emociones hablaban. Las emociones tienen voz; cuando están heridas, pueden reaccionar como un animal herido. Los animales heridos pueden ser muy peligrosos y también las emociones heridas si nos dejamos llevar por ellas.

Las personas en duelo necesitan saber sobre el proceso de duelo y de las cosas que puedan experimentar, tales como ser guiados por sentimientos dolorosos. Cuando se produce una pérdida importante, este no es el momento para que una persona tome decisiones serias o se ocupe de otros problemas que pueden producir ansiedad o sean emocionalmente perturbador.

Estar enojado con Dios es bastante común. La gente a menudo pregunta: “Si Dios es bueno, todopoderoso y está lleno de amor por nosotros, ¿por qué no detuvo lo que me causó el dolor?” Aquí es donde satanás busca construir un muro entre Dios y la persona que sufre y aprovecha la oportunidad para decirnos: “Dios no es bueno y no se puede confiar en Él”. Sin embargo, según la Palabra de Dios, sabemos que la verdad no está en satanás: es un mentiroso y el padre de la mentira.

Santiago 1:12-13 dice: Dichoso el que resiste la tentación porque, al salir aprobado, recibirá la corona de la vida que Dios ha prometido a quienes lo aman. Que nadie, al ser tentado, diga: «Es Dios quien me tienta». Porque Dios no puede ser tentado por el mal, ni tampoco tienta él a nadie. El versículo 17 sigue diciendo:

Toda buena dádiva y todo don perfecto descienden de lo alto, donde está el Padre que creó las lumbreras celestes, y que no cambia como los astros ni se mueve como las sombras.

En otras palabras, Dios es bueno y Él no puede ser otra cosa. Además, Él no es de una manera en un momento y de otra manera en otro momento. El no cambia, Él es bueno y así es como Él es. Pero ¿qué pasa con la pregunta original? Ya que Dios es bueno y todopoderoso, ¿por qué no detuvo esto antes de que trajera todo el daño y dolor? Para ser muy honestos, estas son preguntas para las que no tenemos respuestas suficientes.

1 Corintios 13:12 dice: Ahora conozco en parte… ¡La confianza siempre requerirá que aceptemos preguntas sin respuesta! Queremos respuestas para todo, pero debemos llegar al lugar donde estemos satisfechos para conocer a Aquel que sabe y depositar nuestra confianza en Él. Estar enojado con Dios es una tontería porque Él es el único que puede brindar la ayuda y el consuelo necesario a la persona afligida o desconsolada.

La gente también se enoja con el diablo. Esto es normal e incluso bueno, si la rabia se expresa correctamente. La única manera hacerle pagar al diablo por el daño y la devastación en nuestras vidas personales es agresiva y ardientemente hacer las obras de Jesús. Romanos 12:21 dice: … Vence el mal con el bien.

Las personas que experimentan una tragedia a menudo pasan por etapas de expresiones emocionales de llanto e histeria. Estas pueden ir y venir cuando menos se espera. Incluso las personas que normalmente son poco emotivas pueden experimentar una gran emoción en los momentos de pérdida. En general, las personas tienen miedo de las emociones y una muestra incontrolada de estas emociones es aún más temeroso. Te animo a no temer porque esto pasará. Una buena comprensión y mucha ayuda del Espíritu Santo te traerán la victoria a través de este tipo de situación.

La confusión, la desorientación y el miedo también son comunes. Muchos experimentan la depresión y las oleadas de sentimientos abrumadores, así como síntomas físicos causados por el estrés emocional. Creo que la palabra clave en estas situaciones es el equilibrio.

La Biblia habla de cómo el rey David se sentía deprimido, pero él resistió. No se hundió ni cayó en el abismo de la desesperación. Describió cómo se sentía, pero tomó la decisión de no vivir de acuerdo con sus sentimientos (ver el Salmo 42: 5-11 y el Salmo 143). La gente a menudo me cuenta lo desalentador que es cuando los demás les hacen sentir que su fe no es lo suficientemente buena en estos momentos. Creo que se necesita más fe para pasar por algo victorioso que para ser liberado de ello. Hay algunos que experimentan una liberación total de la pena después de una gran pérdida, pero eso no les sucede a todos. Hay otros y hasta podría decir la mayoría de nosotros, que atravesamos momentos muy difíciles emocionalmente cuando ocurre una pérdida trágica. Los que caminan en la fe salen de ello, y salen mejor que cuando entraron.

Para terminar, déjame decirte: “¡No pierdas la esperanza!” Si estás sufriendo en este momento debido a una pérdida en tu vida, quiero decirte que hay un nuevo comienzo frente a ti. Puede que pases por algunas cosas que nunca entenderás, pero confía en Dios para que las resuelva para tu bien. ¡Lo que satanás pretende para dañarte, Dios puede darle la vuelta para tu bien!

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